LIBRO DE VISITAS

   

 

 

 

 

 

 

MESAS SEPARADAS

 

 

 

 

 

 

 

 

Siempre tengo que mencionar a mi progenitor cuando hablo de algún actor, actriz o de ciertos Films, y esta vez con motivos suficientes. Mi padre era un enamorado de Marlene, Garbo y por supuesto Rita Hayworth. Recuerdo una tarde de sábado...yo tendría 11 o 12 años, caminaba a su lado muy nervioso porque me llevaba al cine, como todos los sábados, pero él me dijo en aquella ocasión que no veríamos una película mas, ni tan siquiera de Disney (que a mi me encantaban),  quería con gran interés, ya que estaba finalizando mi tercero de Bachillerato, que debería ampliar mis conocimientos sobre los grandes autores teatrales ingleses, como por ejemplo: Terence Rattigan. En el antiguo cine Doré ponían una película cuyo titulo era MESAS SEPARADAS, basada en una de sus mas exitosas obras, en la que se fundía de manera mas que notable la maestría, el dialogo, la soledad y los deseos ocultos de unos personajes. La censura española en aquellos años era brutal, cortaban hasta lo no cortable, destruían diálogos, escenas de inocentes besos y omitían todo lo relacionado con el sexo, por lo tanto, tanto mi padre como yo temíamos que en aquel cine del Barrio de Madrid, impidieran mi presencia, porque era un film no apto para menores. Debo decir para aclarar este punto que yo a esos años tenía una estatura respetable. Con un sin fin de nervios conseguimos penetrar sin problemas por aquellas viejas puertas del cine, que ahora se ha transformado en LA FILMOTECA NACIONAL. Lugar de culto para todo los cinéfilos. En la penumbra de aquel inolvidable cine aprendí a ver, a saber escuchar, a deleitarme con las aventuras del Oeste, con las historias medievales, con la perfección de esos seres que me hacían y me siguen haciendo soñar.... Era inevitable, tenia a mi lado a mi padre, un hombre tremendamente culto, un enamorado del Séptimo Arte, y afortunadamente me dejó en herencia, en la profundidad de sus genes las mismas cosas que a él le hacían vibrar: El cine, El teatro, La literatura, La poesía y una forma de ver la vida que solo los que atesoramos estos dones, sabemos comprender.

Aquella tarde, en silencio, con los dedos sudorosos por los nervios, y con mi cabeza alzada ensimismado, comencé a ver lo que significaba ver un film que procedía íntegramente de una obra teatral, en este caso de Terence Rattigan. Obra cargada de diálogos, de espacios cerrados, rodada en un blanco y negro casi espectral, pero que ataba desde su primera escena, hasta el insólito final. Me estoy refiriendo a MESAS SEPARADAS, película del año 1958. Años mas tarde supe que Rattigan, íntimo amigo del matrimonio, propuso a la Productora United Artists, los nombres de Laurence Olivier y Vivien Leigh para los papeles interpretados por Lancaster y Rita Hayworth, cosa que se desestimó por el elevado costo que les supuso conseguir traer de la Columbia a la actriz Rita Hayworth, en un papel que estaba escrito a su medida. MESAS SEPARADAS fué una obra estrenada en Londres por el matrimonio Olivier, a pesar de no ser los protagonistas absolutos, detalle que Olivier siempre tenía muy en cuenta, pero el matrimonio mantenía una enorme amistad con Rattigan y aceptaron representarla, por ciero con gran éxito. El autor los quería para la película, pero sus deseos se esfumaron. Yo admito que pasase esto, pero Larry y Viv, sin menospreciar el excelente trabajo de Burt y Rita, habrían hecho una labor magistral, de eso no me cabe la menor duda. Pero el cine a veces tiene razones que la razón no entiende, y éste fué uno de los muchos caminos que nos conducen a ninguna parte. De todas formas, MESAS SEPARADAS es todo un retablo valioso de cine coral, con intervenciones soberbias, donde los peones están siempre en su sitio, deslizándose por un tablero, donde su autor: Terence Rattigan, los deja que se coman con mucha sabiduría teatral.

 

 

Terence Rattigan

 

La acción dramática tiene lugar en el Hotel Beauregard, de la localidad costera de Bornemouth, al Sur de Inglaterra. El establecimiento anuncia que ofrece ambiente familiar, cocina casera y comedor con mesas separadas. Los hechos suceden en el otoño de 1958. Son huéspedes fijos el comandante Agnus Pollock (David Niven), militar jubilado con una gloriosa hoja de servicios; la Sra. Railton-Bell (Gladys Cooper), de carácter estricto, intransigente y dominante; la joven Sybill Railton-Bell (Deborah Kerr), tímida, sumisa y dominada por la madre, que sufre circunstanciales ataques de histeria; John Malcom (Burt Lancaster), escritor norteamericano, que ahoga en alcohol los recuerdos de un antiguo amor frustrado; Charles (Rod Taylor), estudiante de medicina; Jean (Audrey Dalton), pareja de Charles; un profesor de cultura griega; y otros. La dirección del hotel corre a cargo de la eficiente y atenta Pat Cooper (Wendy Hiller). Acaba de llegar como huésped temporal Ann Shankland (Rita Hayworth), antigua modelo y esposa de John Malcom.

 

He revisado mis dvd, encontrando "Mesas separadas", y la volví a disfrutar... En pocas ocasiones una adaptación al cine de un éxito teatral te hace olvidar su origen. Este es el caso. Aunque la puesta en escena es deliberadamente teatral, para no negar sus orígenes, lo que se ve es tan bueno que da igual de donde proceda el guión. No cabe duda de que la interpretación de todas y cada una de sus estrellas es lacerante y siniestra, especialmente a Deborah Kerr. Y si las grandes estrellas brillan, no sólo es porque lo son, sino también porque hay una magnífica dirección de actores detrás. Después de verla uno siente que "nos vamos quedando sin "estrellas" porque las que surgen ahora son pequeñas, cada vez más fugaces, y lo que es peor, sin buen cine por falta de BUENOS GUIONES, porque si de alto se puede decir que se tambalea el cine de hoy, es sobre todo por faltan de buenos guionistas (o no se les valora-recuerden la última huelga en Hollywood).Tanta patraña de los críticos con los directores, pero lo que si está claro, es que al final si no hay un buen guión raramente sale una gran película.

 

De Mesas Separadas lo que me llamó la atención por su reparto de grandes estrellas del cine: Burt Lancaster, Deborah Kerr, Rita Hayworth o David Niven se encargan de dotar a esta película de una fuerza y un carisma, llamémosle también magia, que sólo tenían las películas del Hollywood clásico, He leído alguna crítica calificándola como comedia... cuando es un drama total, donde se trata el tema de la soledad, del miedo a quedarse solo, reflejado en los cuatro protagonistas. El miedo a envejecer en soledad. Buena dirección de Delbert Mann que nos regala planos llenos de significado que nos dejan ver lo reprimidos que viven los personajes en una sociedad que parece apartarles de las emociones de la vida, caso de la pareja de Kerr y Niven. Una sociedad que está cambiando, que se está abriendo cada vez más, pero de la que algunos no quieren ser participes, por ejemplo, la madre, interpretado por una siempre eficaz Gladys Cooper.

 Yo quizá lleve ventaja, pues cuando ví por primera vez la película tenía la estimable ayuda de mi padre, pero desgraciadamente, cuando yo cumplía 13 años murió. Pero me dejó tal legado, con sus apuntes y demás, que ahora al cabo de muchos años, y al visionarla me he sentido como volver a mi adolescencia, como escuchar sus palabras, sus consejos, las incógnitas que me iba despejando, y una cosa muy importante; Supo enseñarme a ver a Rita Hayworth y a Burt Lancaster, sin sus vestidos clásicos, ese atrezzo que los diferenciaba de los demás, Ahora puedo decir que los admiro como actores, a ella por su inestimable aporte interpretativo en SANGRE EN PRIMERA PAGINA, y a Lancaster por ese Príncipe de Salinas en esa obra maestra que sigue siendo EL GATOPARDO. Mi progenitor está siempre a mi lado, le presiento, noto su aliento y escucho sus consejos, pero son tantos que necesitaría toda un vida para complacerle como el se merece.

Quiero ante todo alabar de esta película su valor al tratar un tema tan controvertido para la época como las represiones sexuales con bastante libertad y sin censura. La verdad es que me pareció algo admirable, me recuerda mucho a otro film innovador y coetáneo: LA GATA SOBRE EL TEJADO DE ZINC. La verdad es que si tengo que decir lo que más me ha gustado del film es sin duda DEBORAH KERR, que con su genial interpretación, que es con diferencia la mejor de todos. Por otra parte creo que leyendo críticas está muy sobrevalorada. Estoy de acuerdo con otra crítica que decía que este film se hizo para ser aplaudido desde su estreno, no quiero quitar méritos, porque la película los tiene buenos, pero desde no es un film fácil, ni de factura atractiva para todo el que se siente una butaca, digamos que puede ser prima hermana de LA NOCHE DE LA IGUANA, en ambas se habla de la soledad del hombre, del sexo, de los sentimientos reprimidos. Con MESAS SEPARADAS David Niven ganó el Oscar al mejor actor, al igual que la secundaria Wendy Hiller, que aunque cumple muy bien con su papel, tampoco su interpretación es como se supone que debe hacer una interpretación de Oscar, pero el cine nos gasta estas bromas y algunas muy pesadas, este oscar a Wendy Hiller me hace recordar una injusticia brutal que ejerció la Academia, como fué concederle un oscar a Penélope Cruz, actriz de registros mas que limitados, amparada siempre en querer ser una copia malísima de la gran leyenda viva que es Sofía Loren. Señores académicos seamos serios por favor, seamos serios.... Sin embargo, mi personaje favorito, al margen de Deborah Kerr, es Burt Lancaster, representa el típico canalla, rudo, que siempre lleva razón y al que se supone que hay que admirar por su actitud rebelde, no concibo cómo Rita Hayworth se desvive por un hombre así, teniendo el personaje de ella todos los atractivos posibles, cuando queda bien claro que él no tiene reparos en golpearla. En el argumento lo que más destaca es ese frente abierto que presenta la película en el que se dejan claro los prejuicios de las personas y esa crítica a la sociedad de "nadie es lo que parece". El bonito final es lo mejor y nos deja una obra de porte clásico, conmovedora y que funciona como las manecillas de un reloj. No me pareció la gran obra maestra que se dice que es, para mi es una obra coral de culto, una pieza que deben ver todos los cinéfilos, donde los rostros mas emblemáticos del cine pusieron todo su buen hacer al servicio de un director con inteligencia suficiente para deleitarnos años después con el film MARTY.

 El film suma drama y romance. Explora cuatro historias de amor diferentes: una se basa en afinidades derivadas de represiones; otra trata de dar una segunda oportunidad a un amor del pasado; la tercera busca consuelo que alivie profundas frustraciones personales y la última es un amor joven, de pareja de hecho, con connotaciones obsesivas. Los personajes son almas solitarias, desilusionados y marginados, que ocultan fracasos, frustraciones y desesperación. Necesitan afecto, comprensión, apoyo y amor. La comunicación entre los huéspedes resulta difícil, porque topa con prejuicios, conveniencias sociales, inseguridades e incertidumbres. Actitudes intolerantes, intransigentes, inflexibles y autoritarias entran en colisión con propuestas que preconizan comprensión, confianza y afecto. Algunos han de aprender no sólo a aceptar a los demás, sino también a aceptarse a ellos mismos. La pequeña sociedad variopinta que forman los huéspedes deviene un microcosmos que refleja y explica el mundo complejo de las relaciones y de la convivencia en una sociedad avanza. El guión está construido con buenos diálogos, diferencia con eficacia los caracteres principales y se sirve de los secundarios, entre otras cosas, como vehículos de humor. En el marco de unas interpretaciones notables, destacan las intervenciones de Niven y Kerr. Y resulta muy gratificante ver cómo se desenvuelve Hayworth en un papel serio y maduro. El ritmo general es tranquilo y sostenido a lo largo de todo el metraje. Bajo mi discreto punto de vista, MESAS SEPARADAS, forma parte del grupo de películas que en la década de los 50 eran adaptaciones de obras de teatro, como; UN TRANVÍA LLAMADO DESEO, CALLE MAYOR, TESTIGO DE CARGO y DULCE PÁJARO DE JUVENTUD.

 

Los guionistas fueron totalmente fieles al texto del autor teatral, de forma pulcra, clara y para estar rodada en 1958, se vislumbran tensiones sexuales muy fuertes, sobre todo en el personaje interpretado por Deborah Kerr. La película trata temas diversos: las represiones sexuales, la práctica del ostracismo como forma de castigo, los estragos de la intolerancia y el autoritarismo, las necesidades de afecto que tienen los seres humanos, el alcoholismo como falso medio para superar problemas personales, la importancia de la tolerancia y la comprensión humana, la trascendencia de las segundas oportunidades, la importancia de la comunicación basada en saber escuchar y saber explicarse sin reservas, ni barreras, la utilidad y eficacia de la convivencia basada en la aceptación de la diferencia, la virtualidad del perdón de los errores ajenos. MESAS SEPARADAS desgrana una útil e interesante lección de las virtudes cívicas básicas para ordenar una convivencia duradera y eficiente. Para mi hay dos escenas memorables: la confesión de los embustes de Angus a Sybill, y la elegante secuencia del perdón de los errores de Angus. La música, de David Raskin ofrece una sonora partitura orquestal de acompañamiento descriptivo y ambiental, que invita a la reflexión, añadiendo la canción “Separate Tables” e hilvana una narración visual sobria y austera, que se cierra con un espectacular y emotivo travelling de alejamiento... A mi estos detalles, que por otra parte forman parte del conjunto global de cualquier film, los recuerdo en esta ocasión porque de esta manera fuí comenzando a descubrir lo que es el cine.

Desde el inicio, en MESAS SEPARADAS se nota el origen argumental, es decir que proviene de una obra de teatro escrita por Terence Rattigan. Puede parecer que al comienzo no podamos encontrar ningún aliciente en las historias que nos van contando, ya que simplemente son problemas cotidianos que pueden existir en la vida cada persona, tratando la soledad de varios personajes infelices. Pero MESAS SEPARADAS es una de esas películas donde el reparto se impone al argumento, siendo las interpretaciones una lección de cómo se debe actuar, sin ser otros personajes o sufrir transformaciones físicas. Los actores hacen de la sencillez el mejor elemento para conseguir meterse dentro de los papeles que interpretan. La intensidad de diálogo crece de forma brutal en las escenas entre Lancaster y Hayworth, esta última haciendo una interpretación admirable al carácter por el cual era conocida, haciendo de una mujer ambigua y ofreciendo una dualidad sentimental. Burt Lancaster, como siempre eficaz, preciso y magnífico, no recuerdo haber visto una película suya que me decepcione. Esta pareja: Burt Lancaster y Rita Hayworth, realizan escenas de gran fuerza emocional, produciendo momentos de tensión. El director Delbert Mann supo jugar con ellos para conseguir la expresión adecuada en el momento indicado, siendo la escena del comedor excelente, donde junta primeros planos y contraplanos con tomas generales de la escena, sacando mucho partido de lo limitado del escenario, pues toda la película se desarrolla en el hostal.
 


La otra relación intensa, pero esta en otro nivel, la interpretan David Niven y Deborah Kerr, siendo los momentos posiblemente más emotivos y amargos. Niven aporta como siempre sus dotes interpretativas de escuela británica, creciéndose en las últimas escenas, donde su sola presencia y la expresión de su cara o los gestos que hace, denotan su estado de ánimo, creando alrededor suyo un aire de inquietud impropio de una película de estas características. Deborah Kerr es quien tal vez interprete el personaje más difícil, siendo la hija reprimida de una madre autoritaria y poco comprensiva, pero no hay exceso en lo que hace, no intenta destacar sobre nadie, ya que todos los personajes son secundarios y principales a la vez. Sobre Deborah sobran los comentarios, es lo mejor de MESAS SEPARADAS, una actriz brillante con siete justas nominaciones a los Oscar.

MESAS SEPARADAS, recibió 7 nominaciones a los Oscar y no es de extrañar a pesar de ser una película excesivamente conocida por el público. Si de verdad queréis ver actuaciones antológicas, con una historia sencilla y con aire del mejor teatro, ésta es la película adecuada.

Siempre sentí una admiración casi enfermiza por Rita Hayworth y su baile en GILDA me sigue pareciendo una de las secuencias mas eróticas jamás grabadas, la sutileza de su satén negro, con su vaivén desafiante hacia la cámara, moviendo su maravillosa melena, son de esos momentos que han quedado para la historia. Yo como historiador de cine, critico y fanático de los mitos y leyendas, me siento embriagado cada vez que lo veo, como su baile de los siete velos en el film SALOME, donde la Biblia, la historia, o la misma ansiedad, se funden en un alarde de erotismo, pero totalmente diferente al de GILDA. No me cabe la menor duda que en esta actriz había algo sobrenatural, y no se la ha tenido como lo que representó en el cine, en el mismo sistema de estrellas, porque detrás de aquella esplendorosa mujer, existían registros que uno descubrieron pronto, otros jamás lo vieron.......!pobre de ellos!.. Era una esplendida bailarina, las palabras de Fred Astaire así lo demuestran, o los comentarios de los directores que la dirigieron. Era un ave de mil colores que su sitio era el paraíso, pero supo estar lista e impecable en todo lo que vino posteriormente, esos Films que he mencionado, para muestra: su interpretación de LA DAMA DE SANGHAY, LA BELLA DEL PACIFICO, O MESAS SEPARADAS. No voy a citar las luces y sombras de su trágica vida privada, y mucho menos su lamentable muerte, pero yo al menos la tuve tan cerca de mi cuando rodaba con Claudia Cardenale y John Wayne en el estanque del Retiro de Madrid, la película de Samuel Bronston: EL FABULOSO MUNDO DEL CIRCO, que sin decirme nada, sin hablarme, con los ojos dijo mucho. Ya no era aquella Gilda, o la magnifica Bella del Pacifico, era un actriz muy madura, con el rostro maltratado por el tiempo, pero la rodeaba una aureola irreal que no he podido olvidar. Estuve muchas horas en aquel mítico rodaje, y escalabro financiero de Bronston, pero me basto todo ese tiempo para ver que ni la belleza y juventud de Claudia Cardinale eclipsaban ese aura propia de los seres tocados por la mano de Apolo. Rita demostró ser tan grande como cualquier otra, tal vez no supo rodearse de las personas correctas, como por ejemplo Frank Sinatra, y se dejase conducir sin pensarlo y a demasiada velocidad por el grandísimo Orson Welles, pero sus últimos Films demuestran que Rita era incombustible a pesar del alcohol y las drogas. Aconsejo a todo el que pueda que revise su atractiva filmografía. Rita fué un despropósito dentro de un mundo de falsos propósitos, y no supo luchar contra ellos. De todas formas en MESAS SEPARADAS, ya algo madura, nos regala planos cortos y largos mas que aceptables y un personaje que en parte tenía mucho de aquella mujer que conquistó al mundo entero.                             


MESAS SEPARADAS es una película que sigue el típico esquema de distintos personajes todos reunidos en un hotel y cada uno con una historia, alguna de las cuales se entremezcla con la de otros personajes. Desde que el gran Edmund Goulding sorprendiera a todo el mundo con su GRAN HOTEL, todas las demás películas de idéntica índole no se han apartado ni un ápice del mencionado esquema. Hacer ahora un resumen de cada historia sería absurdo y sinceramente no hace falta. Teneis todo; la vieja pareja de enamorados que vuelven a verse después de que cada uno haya sufrido lo suyo, el viejo veterano de guerra contando batallitas, las viejas chismosas, los jóvenes amantes que tiene que andar a escondidas, la directora del hotel poniendo orden en todo y enamorándose de uno de sus clientes, etc. MESAS SEPARADAS es una reunión de un sinfín de talentos cada uno sabiendo muy bien lo que hace. Para empezar, un preciso guión de John Gay que basándose en una obra teatral, realiza un conciso guión perfectamente estructurado donde cada cosa está en su sitio. Así pues tras la conveniente apertura de personajes se nos presenta de forma magistral todos los conflictos que envuelven a dichos personajes hipnotizando al espectador de tal manera que éste no despega el ojo de la pantalla hasta saber el desenlace. Y lo que es mejor, no cae en ningún momento en el folletín. Podríamos continuar con su esplendoroso reparto en el que se dan cita los grandes. Burt Lancaster, demostrando una vez más lo excelente actor que era, capaz de cambiar de expresión en menos de un segundo, transformando de golpe el significado de cualquier escena. Atención al primer momento en el que se encuentra con el personaje de Rita Hayworth. Dicha escena, demostración palpable de lo que es y debe ser un buen guión es uno de los puntos de inflexión de la historia y ambos actores están extraordinarios. Por cierto, la siempre maravillosa Deborah Kerr en un papel inusitado, la de hija demasiado protegida y absorvida por su posesiva madre. La actriz está encantandora desprendiendo la inocencia que el personaje requiere. Citar cómo no a dos grandes secundarias como lo fueron Wendy Hiller y Gladys Cooper aportando todavía más calidad al conjunto. Pero si hay alguien que se merece todos los piropos habidos y por haber en esta película es David Niven, un actor que nunca estuvo entre los grandes, pero tuvo un lugar de honor en el Séptimo Arte y bien merecido, pocos hubo tan elegantes. El actor está increíble en su personaje, el Mayor veterano de Guerra con un terrible secreto. Niven ganó un más que merecido Oscar por su interpretación, una de esas interpretaciones que por más que pueda deshacerme en elogios hacia ella creo que siempre me quedaría corto. Hay que verlo, y cómo no, sentirle en ese impresionante final que es una guinda muy esperada, enorme, roja como la sangre, pero perfecta para el final.


Una gran película dirigida con elegancia y sensibilidad por Delbert Mann que en ese año, 1958, y gran parte de los 60, destacaría bastante con títulos nada despreciables. No era Billy Wilder, ni Elia Kazan, pero tenía la calidad de componer sus películas como manecillas de reloj que daban siempre las horas exactas.


 

 

PREMIOS


1959 Oscar al Mejor Actor para David Niven

 Oscar para la Mejor Actriz Secundaria para Wendy Hiller


1959 Globo de Oro al Mejor Actor para David Niven



Oscar:

Mejor Actriz para Deborah Kerr


Mejor Banda Sonora para David Raksin


Mejor Fotografía en B/N para Charles Lang


Mejor Guión Adaptado para Terence Rattigan y John Gay


Mejor Película

 

Globos de Oro:

Mejor Película Dramática


Mejor Actriz para Deborah Kerr


Mejor Actriz Secundaria para Wendy Hiller

 
Mejor Director para Delbert Mann